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Instituto de Diagnóstico y Tratamiento

Los sismos y la anticipación en las personas autistas

Sandra Cañote García
Especialista de la Unidad de Atención al Desarrollo
Instituto de Diagnóstico y Tratamiento-CPAL

Un sismo no solo implica el evento físico, sino también, para algunas personas autistas, además del movimiento, pueden resultar especialmente desorganizadores los cambios súbitos en el entorno, los ruidos, las alarmas, las múltiples instrucciones o la necesidad de actuar rápidamente. Por ello, la anticipación no consiste en prometer que nada ocurrirá, ni generar una falsa sensación de control. Significa construir previamente un marco de comprensión: ¿qué es un sismo?, ¿qué podría sentir?, ¿qué podrían hacer los adultos?, ¿qué debo hacer yo?

Hablar previamente sobre los sismos, utilizar información ajustada al nivel de comprensión de cada persona, practicar estrategias de seguridad y reconocer las necesidades particulares de cada persona autista, puede marcar una diferencia importante.

Algunas estrategias que pueden ayudar

1. Para comprender lo que podría ocurrir

Explicar previamente qué es un sismo y qué cambios podrían percibirse (movimiento, ruidos, alarmas o personas desplazándose) utilizando un lenguaje ajustado al nivel de comprensión de cada persona. Los apoyos visuales, secuencias sencillas, historias sociales o conversaciones anticipadas pueden ayudar a hacer más comprensible una situación que, por naturaleza, es inesperada.

2. Durante un sismo

Priorizar la seguridad y ofrecer indicaciones breves, claras y concretas. En una situación de elevada tensión, algunas personas pueden necesitar más tiempo para procesar la información o requerir el acompañamiento de un adulto de confianza. Una respuesta diferente a la esperada no debe interpretarse automáticamente como falta de colaboración, sino, implican sus dificultades para enfrentarse a una situación súbita e intensa.

3. Después de lo ocurrido

Ofrecer tiempo y condiciones para recuperar la calma. Algunas personas pueden necesitar permanecer cerca de alguien de confianza, reducir los estímulos del entorno o volver a preguntar sobre lo sucedido para comprenderlo. Retomar progresivamente la rutina y permitir diferentes formas de expresar la experiencia también puede contribuir a recuperar la sensación de seguridad.

4. La importancia de los simulacros

Los simulacros permiten aprender y practicar estrategias de seguridad antes de enfrentarse a una situación real. Sin embargo, para algunas personas autistas puede ser importante que estos sean previamente explicados y, cuando sea necesario, practicados de manera gradual. El objetivo no debería ser únicamente comprobar si la persona responde de la manera esperada, sino enseñar, comprender qué apoyos necesita y favorecer una participación cada vez más segura.

No podemos anticipar el momento en que ocurrirá un sismo,
pero sí podemos anticipar posibilidades, construir estrategias y ofrecer apoyo.
Prepararnos para lo inesperado también es una forma de cuidar.

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