DIAGNÓSTICO

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IDT 160

Servicios

A través de nuestro Departamento de Diagnóstico ofrecemos el servicio de evaluación en las especialidades de audición, trastornos comprendidos dentro del espectro autista, lenguaje, habla, aprendizaje, psicología y psicomotricidad con el fin de identificar las dificultades y reconocer las fortalezas, orientar acciones preventivas y recomendar programas de estimulación o de intervención.

Áreas en Diagnóstico

Trastorno del espectro autista (UDAD)

Bajo un enfoque interdisciplinario, ofrece un servicio de evaluación a niños y jóvenes con indicadores para el diagnóstico de un trastorno del espectro autista contemplando principalmente las áreas de: interacción social, comunicación / lenguaje, juego e intereses restringidos.

  • No responde cuando escucha su nombre.
  • Tiene bajo intercambio de miradas.
  • Prefiere actividades a solas.
  • No señala para pedir o mostrar un objeto.
  • No utiliza gestos para comunicarse.
  • Tiene baja expresividad en su rostro.
  • Juega golpeando, tirando o alineando objetos.
  • Muestra apego inusual hacia algunos objetos: carritos, ventiladores, etc.
  • Le molestan algunos ruidos, texturas, olores, etc.
  • No tolera los cambios de rutina.
  • Repite frases que escucha en programas o películas.
  • Tiene buena memoria, por ejemplo: sabe la marca de carros, los nombres de países, reconoce banderas, etc.
  • Ha tenido preferencias por personajes y juguetes que ha mantenido por mucho tiempo, ejemplo: Toy Story, Cars, Pokemon, etc.
  • Quiere conversar sobre un solo tema o hace comentarios fuera de contexto.
  • Utiliza un volumen alto en su voz o su entonación es peculiar.
  • Quiere tener amigos pero se le dificulta desarrollar amistades.
  • Tiene movimientos involuntarisos de su cuerpo como: aleteos, saltos, mueve los dedos, etc.
Señales de alerta
  • No responde cuando escucha su nombre.
  • Tiene bajo intercambio de miradas.
  • Prefiere actividades a solas.
  • No señala para pedir o mostrar un objeto.
  • No utiliza gestos para comunicarse.
  • Tiene baja expresividad en su rostro.
  • Juega golpeando, tirando o alineando objetos.
  • Muestra apego inusual hacia algunos objetos: carritos, ventiladores, etc.
  • Le molestan algunos ruidos, texturas, olores, etc.
  • No tolera los cambios de rutina.
  • Repite frases que escucha en programas o películas.
  • Tiene buena memoria, por ejemplo: sabe la marca de carros, los nombres de países, reconoce banderas, etc.
  • Ha tenido preferencias por personajes y juguetes que ha mantenido por mucho tiempo, ejemplo: Toy Story, Cars, Pokemon, etc.
  • Quiere conversar sobre un solo tema o hace comentarios fuera de contexto.
  • Utiliza un volumen alto en su voz o su entonación es peculiar.
  • Quiere tener amigos pero se le dificulta desarrollar amistades.
  • Tiene movimientos involuntarisos de su cuerpo como: aleteos, saltos, mueve los dedos, etc.

Evalúa a niños y adolescentes que, aun cuando se relacionan bien con las personas, demoran en comenzar a hablar o se apoyan con gestos para hacerse entender, tienen dificultades para comprender lo que se les dice, poco vocabulario para su edad, no construyen bien oraciones o les cuesta organizar sus ideas. Esta área no atiende casos de autismo, estos están a cargo de la Unidad de Trastorno del espectro autista (UDAD).

En menores de 1 año:

  • No gira la cabeza hacia el lugar donde se produce un sonido.
  • No usa gestos como señalar para pedir o mostrar cosas, mover la mano en señal de saludo, entre otros.
  • Escasa o nula emisión de sonidos o balbuceos.

Entre 1 – 2 años:

  • No voltea cuando se le llama por su nombre.
  • No comprende cuando se le dice: ¡¡No!!
  • No adquiere primeras palabras.
  • Avanza lento en su aprendizaje de palabras.

A los 2 años:

  • No construye frases de dos palabras.
  • Tiene un vocabulario menor a 50 palabras.
  • No comprende órdenes sencillas.

Entre los 3 y 4 años:

  • Sus frases son de solo una o dos palabras.
  • No comprende indicaciones más complejas.
  • Sus familiares y personas cercanas no lo entienden.

Entre los 4 y 5 años:

  • Sus frases son de tres o cuatro palabras
  • Personas ajenas a la familia o parientes no lo entienden.
  • No cuenta lo que le pasa en el día a día.

Niños mayores de 5 años:

  • Tiene dificultades para contar una historia.
  • Muestra dificultades para comprender o escuchar lo que lee.
Señales de alerta

En menores de 1 año:

  • No gira la cabeza hacia el lugar donde se produce un sonido.
  • No usa gestos como señalar para pedir o mostrar cosas, mover la mano en señal de saludo, entre otros.
  • Escasa o nula emisión de sonidos o balbuceos.

Entre 1 – 2 años:

  • No voltea cuando se le llama por su nombre.
  • No comprende cuando se le dice: ¡¡No!!
  • No adquiere primeras palabras.
  • Avanza lento en su aprendizaje de palabras.

A los 2 años:

  • No construye frases de dos palabras.
  • Tiene un vocabulario menor a 50 palabras.
  • No comprende órdenes sencillas.

Entre los 3 y 4 años:

  • Sus frases son de solo una o dos palabras.
  • No comprende indicaciones más complejas.
  • Sus familiares y personas cercanas no lo entienden.

Entre los 4 y 5 años:

  • Sus frases son de tres o cuatro palabras
  • Personas ajenas a la familia o parientes no lo entienden.
  • No cuenta lo que le pasa en el día a día.

Niños mayores de 5 años:

  • Tiene dificultades para contar una historia.
  • Muestra dificultades para comprender o escuchar lo que lee.

Evalúa a niños, jóvenes y adultos con dificultades para hablar en forma clara y continua.  Identifica si existen alteraciones en el paladar, lengua, labios, posición de los dientes y músculos faciales, así como la apertura de la boca,  presencia de frenillo lingual alterado, paladar hendido o fisura labio palatina, entre otras; relacionadas con la motricidad orofacial que interfiere con el habla. Además, se analiza la fluidez del habla, incluyendo la velocidad, el ritmo y la entonación para detectar riesgos de tartamudez o trabas al comenzar a hablar. También se evalúa la claridad y volumen de la voz o si es producida con esfuerzo.

Señales de alerta de dificultades en la voz

  • Dolor o ardor prolongado de garganta al hablar.
  • Dificultad para pasar los alimentos.
  • Pérdida de potencia de la voz.
  • Ronquera persistente, carraspeo, tos seca.

Señales de alerta de tartamudez entre los 3 y 5 años

  • Repite varias veces algunas palabras: «y y y entonces».
  • Se traba para hablar al inicio de las palabras.
  • Alarga los sonidos por ejemplo: yyyyyyooooo en lugar de yo.
  • Se traba al hablar o hace gestos.

Señales de alerta sobre dificultades para producir los sonidos del habla

  • Las personas no comprenden lo que dice.
  • No consigue hablar claramente.
  • Reemplaza un sonido por otro. Por ejemplo: cado por carro.
  • Se chupa el dedo, usa chupón o biberón hasta después de los tres años.
  • Babea y mantiene la boca abierta.
Señales de alerta

Señales de alerta de dificultades en la voz

  • Dolor o ardor prolongado de garganta al hablar.
  • Dificultad para pasar los alimentos.
  • Pérdida de potencia de la voz.
  • Ronquera persistente, carraspeo, tos seca.

Señales de alerta de tartamudez entre los 3 y 5 años

  • Repite varias veces algunas palabras: «y y y entonces».
  • Se traba para hablar al inicio de las palabras.
  • Alarga los sonidos por ejemplo: yyyyyyooooo en lugar de yo.
  • Se traba al hablar o hace gestos.

Señales de alerta sobre dificultades para producir los sonidos del habla

  • Las personas no comprenden lo que dice.
  • No consigue hablar claramente.
  • Reemplaza un sonido por otro. Por ejemplo: cado por carro.
  • Se chupa el dedo, usa chupón o biberón hasta después de los tres años.
  • Babea y mantiene la boca abierta.

Evalúa a niños, adolescentes y adultos. Entre los 4 y 5 años se analizan las habilidades básicas para el futuro aprendizaje de la lectura, la escritura y la noción de número. A partir de los 6 años se evalúan las áreas de lectura, escritura, matemáticas, atención, memoria, percepción y estrategias de aprendizaje.  En universitarios se analizan las áreas de lectura y escritura, además de las estrategias de aprendizaje y hábitos de estudio. En adultos la evaluación se enfoca en dificultades relacionadas con el lenguaje escrito.

Al leer o escribir:

  • Cambia, aumenta, quita, altera, confunde letras, sílabas o palabras.
  • Lee o escribe con lentitud.
  • No entona al leer
  • No comprende lo que lee.
  • Tiene errores ortográficos frecuentes.
    Tiene dificultad para expresarse por escrito.

En matemáticas:

  • Muestra dificultad para contar números.
    Tiene errores en la lectura o escritura de números.
  • Se le dificulta resolver operaciones básicas.
  • Se le dificulta realizar cálculos mentales.
  • No automatiza el aprendizaje de las tablas de multiplicar.
  • Le cuesta identificar la operación para resolver los problemas.
  • No comprende problemas matemáticos.

En situaciones de aprendizaje:

  • No conoce ni emplea estrategias para estudiar.
  • No tiene hábitos de estudio.
  • Tiene dificultad para organizarse en tareas académicas.
Señales de alerta

Al leer o escribir:

  • Cambia, aumenta, quita, altera, confunde letras, sílabas o palabras.
  • Lee o escribe con lentitud.
  • No entona al leer.
  • No comprende lo que lee.
  • Tiene errores ortográficos frecuentes.
    Tiene dificultad para expresarse por escrito.

En matemáticas:

  • Muestra dificultad para contar números.
  • Tiene errores en la lectura o escritura de números.
  • Se le dificulta resolver operaciones básicas.
  • Se le dificulta realizar cálculos mentales.
  • No automatiza el aprendizaje de las tablas de multiplicar.
  • Le cuesta identificar la operación para resolver los problemas.
  • No comprende problemas matemáticos.

En situaciones de aprendizaje:

  • No conoce ni emplea estrategias para estudiar.
  • No tiene hábitos de estudio.
  • Tiene dificultad para organizarse en tareas académicas.

Realiza tres tipos de evaluación: psicológica, neuropsicológica y orientación vocacional:

  • Evaluación Psicológica: brinda información sobre el nivel intelectual y el desarrollo emocional de la persona.
  • Evaluación Neuropsicológica: examina los procesos cognitivos, psicológicos, emocionales y del comportamiento individual de niños a partir de los 7 años y jóvenes.
  • Orientación vocacional: dirigida a identificar los intereses personales, fortalezas, habilidades y otras características de los jóvenes, para orientarlos en la elección de una actividad o profesión.

Aspecto académico:
Evidencia cambios importantes en el rendimiento escolar, dificultades persistentes para aprender o seguir instrucciones y retraso en habilidades básicas.

Aspecto conductual:
Presenta onductas disruptivas, agresividad, desobediencia extrema o comportamientos impulsivos que afectan su funcionamiento diario.

Aspecto social/familiar:
Se observa roblemas para relacionarse con sus pares, aislamiento social, conflictos frecuentes en el entorno familiar o antecedentes de trastornos mentales en la familia.

Señales de alerta
  • Aspecto académico:
    Evidencia cambios importantes en el rendimiento escolar, dificultades persistentes para aprender o seguir instrucciones y retraso en habilidades básicas.

  • Aspecto conductual:
    Presenta conductas disruptivas, agresividad, desobediencia extrema o comportamientos impulsivos que afectan su funcionamiento diario.

  • Aspecto emocional:
    Hay indicadores de ansiedad, tristeza, irritabilidad, autolesiones, pensamientos relacionados con la muerte o incapacidad para manejar el estrés.

  • Aspecto social/familiar:
    Se observa problemas para relacionarse con sus pares, aislamiento social, conflictos frecuentes en el entorno familiar o antecedentes de trastornos mentales en la familia.

  • No responde cuando escucha su nombre.
  • Tiene bajo intercambio de miradas.
  • Prefiere actividades a solas.
  • No señala para pedir o mostrar un objeto.
  • No utiliza gestos para comunicarse.
  • Tiene baja expresividad en su rostro.
  • Juega golpeando, tirando o alineando objetos.
  • Muestra apego inusual hacia algunos objetos: carritos, ventiladores, etc.
  • Le molestan algunos ruidos, texturas, olores, etc.
  • No tolera los cambios de rutina.
  • Repite frases que escucha en programas o películas.
  • Tiene buena memoria, por ejemplo: sabe la marca de carros, los nombres de países, reconoce banderas, etc.
  • Ha tenido preferencias por personajes y juguetes que ha mantenido por mucho tiempo, ejemplo: Toy Story, Cars, Pokemon, etc.
  • Quiere conversar sobre un solo tema o hace comentarios fuera de contexto.
  • Utiliza un volumen alto en su voz o su entonación es peculiar.
  • Quiere tener amigos pero se le dificulta desarrollar amistades.
  • Tiene movimientos involuntarisos de su cuerpo como: aleteos, saltos, mueve los dedos, etc.

Evalúa el estado auditivo de bebés, niños, jóvenes y adultos, en el oído externo, medio o interno. Ofrece un diagnóstico preciso y, si es necesario, la implementación y adaptación de audífonos, así como programación de implantes cocleares. También realiza evaluaciones audiológicas para medir el estado del acúfeno (zumbido o pitido interno) y terapia de reentrenamiento para estos casos. En la etapa escolar y en niños con audición normal, la evaluación de procesamiento auditivo permite identificar las habilidades para diferenciar, reconocer, procesar e interpretar estímulos auditivos.

PÉRDIDA AUDITIVA

En bebes y niños

  • No reacciona a la voz de los padres o a los sonidos del ambiente
  • No emite balbuceos ni juega con su voz
  • No emite sonido con la voz  para llamar la atención de las personas
  • No comprende órdenes sencillas
  • Su lenguaje no es similar al resto de niños de su edad
  • Repite constantemente “¿qué? ” para que le repitan las cosas
  • Presenta a menudo inflamación, dolor o infección en los oídos

EN ADULTOS

  • Le cuesta comprender lo que se le dice, sobre todo en situaciones donde hay varias personas hablando o mucho ruido
  • Sube mucho el volumen del televisor
  • Tiene un zumbido en uno o ambos oídos
  • Habla “como gritando”

PROCESAMIENTO AUDITIVO

  • Pide que le repitan la información con frecuencia
    Parece distraído o no presta atención a lo que se le dice
    Parece que no oye
  • Le es difícil comprender lo que se le dice en ambientes ruidosos
  • Confunde palabras parecidas
  • Tiene dificultad para comprender oraciones largas
  • Le cuesta aprender palabras o un idioma nuevo
Señales de alerta

PÉRDIDA AUDITIVA

En bebes y niños:

  • No reacciona a la voz de los padres o a los sonidos del ambiente.
  • No emite balbuceos ni juega con su voz.
  • No emite sonido con la voz  para llamar la atención de las personas.
  • No comprende órdenes sencillas.
  • Su lenguaje no es similar al resto de niños de su edad.
  • Repite constantemente “¿qué? ” para que le repitan las cosas.
  • Presenta a menudo inflamación, dolor o infección en los oídos.

 

En adultos:

  • Le cuesta comprender lo que se le dice, sobre todo en situaciones donde hay varias personas hablando o mucho ruido
  • Sube mucho el volumen del televisor
  • Tiene un zumbido en uno o ambos oídos
  • Habla “como gritando”

 

Procesamiento auditivo:

  • Pide que le repitan la información con frecuencia.
  • Parece distraído o no presta atención a lo que se le dice
    Parece que no oye.
  • Le es difícil comprender lo que se le dice en ambientes ruidosos.
  • Confunde palabras parecidas.
  • Tiene dificultad para comprender oraciones largas.
  • Le cuesta aprender palabras o un idioma nuevo.

Evalúa niños que presentan torpeza en sus movimientos, limitado control corporal al desplazarse o retraso en habilidades como saltar, correr, trepar, entre otros (psicomotricidad). También evalúa las limitaciones en el control y regulación de los movimientos cuando no pueden permanecer sentados, se distraen, se les dificulta realizar actividades de la vida diaria. Además, se identifican dificultades para interpretar los estímulos recibidos a través de los sentidos; por ejemplo, niños que no toleran ruidos, tocar algunas texturas o ingerir algunos alimentos debido a su forma, color o textura (ocupacional/sensorial)

Niños menores a 18 meses:

  • Las conquistas de los hitos motores como dar vuelta, sentarse, gatear y pararse son lentos o algo torpes
  • Presenta cierta rigidez o flacidez muscular en todo el cuerpo.
  • A los 12 meses no logra gatear o dar sus primeros pasos.

Niños entre 18 y 24 meses:

  • Camina en las puntas de los pies.
  • Camina de forma inestable, tiende a tropezar
  • No le gustan los alimentos con ciertas texturas.
  • Camina con las piernas muy separadas
  • Corre de manera inestable, tiende a caer.
  • Para incorporarse desde el piso busca apoyarse en algo.

Niños mayores de 2 años:

  • No salta sobre su sitio.
  • No patea una pelota, puede caerse.
  • No corre, camina rápidamente.
  • Le molestan las etiquetas de la ropa.
  • Se tropieza constantemente.
  • No garabatea

A los 3 años:

  • Se sienta en el piso colocando las piernas en posición de «W»
  • No cuida su cuerpo o no mide peligros.
  • Sube las escaleras sin alternar los pasos.
  • Tiene miedo a juegos que impliquen movimiento como columpio o  deslizarse en el sube y baja.
  • Le molestan los ruidos de forma exagerada.
Señales de alerta

Niños menores a 18 meses:

  • Las conquistas de los hitos motores como dar vuelta, sentarse, gatear y pararse son lentos o algo torpes.
  • Presenta cierta rigidez o flacidez muscular en todo el cuerpo.
  • A los 12 meses no logra gatear o dar sus primeros pasos.

Niños entre 18 y 24 meses:

  • Camina en punta de pies.
  • Camina de forma inestable, tiende a tropezar
  • No le gustan los alimentos con ciertas texturas.
  • Camina con las piernas muy separadas.
  • Corre de manera inestable, tiende a caer.
  • Para incorporarse desde el piso busca apoyarse en algo.

Niños mayores de 2 años:

  • No salta sobre su sitio.
  • No patea una pelota, puede caerse.
  • No corre, camina rápidamente.
  • Le molestan las etiquetas de la ropa.
  • Se tropieza constantemente.
  • No garabatea.

A los 3 años:

  • Se sienta en el piso colocando las piernas en posición de «W».
  • No cuida su cuerpo o no mide peligros.
  • Sube las escaleras sin alternar los pasos.
  • Tiene miedo a juegos que impliquen movimiento como columpio o  deslizarse en el sube y baja.
  • Le molestan los ruidos de forma exagerada.
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