Ps. Claudia Combe
Psicóloga del Departamento Psicopedagógico – Secundaria
Colegio Antares – CPAL
Imagínalo: como padre o madre llegas a casa después de un día agotador, con algunos pendientes todavía rondando tu cabeza. No eres el único que llega cansado y aún debe supervisar tareas. Tu hijo, que también ha tenido su jornada escolar y actividades extracurriculares, abre la mochila, saca los cuadernos… y ahí empieza la famosa secuencia: “no sé cómo hacer la tarea”, “necesito ayuda”, “no entiendo”. Poco a poco sube el tono de voz, aparecen los suspiros, la frustración, y en ocasiones las discusiones y hasta los llantos… y al final todos terminan agotados y molestos. Las tareas escolares no deberían romper vínculos, sino fortalecerlos, convertirse en un espacio para reforzar aprendizajes y hábitos.
La buena noticia es que existen estrategias para optimizar el tiempo con tus hijos, generar relaciones saludables y, al mismo tiempo, cumplir con la responsabilidad escolar.
ENTENDER QUÉ ESTÁ PASANDO REALMENTE
A veces, como padres, pensamos que la resistencia de nuestros hijos puede ser flojera o falta de interés. Sin embargo, en muchos casos, hay una dificultad real detrás: problemas para organizar, planificar y usar el tiempo de forma eficiente, algo común en niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Esto tiene que ver con las funciones ejecutivas, un conjunto de habilidades cognitivas que nos permiten planificar, organizar, regular y controlar nuestra conducta para alcanzar metas. Cuando estas funciones están en desarrollo o presentan desafíos, el apoyo externo se vuelve fundamental. Lo que los niños necesitan no es más presión, sino más estructura y conexión emocional.
En casa, el cansancio acumulado y las distracciones pueden agravar el problema… pero también es en casa donde podemos marcar la diferencia.
ESTRATEGIAS PRÁCTICAS PARA MEJORAR EL CLIMA FAMILIAR EN LAS TAREAS ESCOLARES
Rutina fija y sin distracciones
Establecer rutinas organiza a tu hijo o hija con TDAH, da estructura, anticipa actividades y secuencia lo que se va a realizar. Va creando hábitos de estudio. Un minuto de planificación ahorra diez de discusiones.
Cómo aplicarlo en casa:
- Define un lugar iluminado, cómodo y libre de ruido o distracciones visuales.
- Mantén un horario constante (por ejemplo, 30 minutos después de llegar del colegio) y colócalo de manera visible.
- Ten todo el material listo antes de empezar, evitando así interrupciones.
- Antes de guardar los materiales, revisen juntos si la tarea está completa. Esto enseña autonomía y autoevaluación.
Prioriza y divide las tareas en pasos pequeños
El trabajo organizado y fragmentado con pausas planificadas disminuye la sensación de “no puedo con esto”, “es demasiado”, “me va tomar mucho tiempo”. Motiva y mejora la concentración en el niño con TDAH, el resultado: más eficiencia. Recuerda que cuando la frustración entra por la puerta, el aprendizaje sale por la ventana.
Cómo aplicarlo en casa:
- Ordena las tareas por prioridad haciendo una lista en papel o pizarra. Esto da claridad y reduce la sensación de “tengo demasiado que hacer”.
- Lean las instrucciones juntos, subrayen lo más importante y hagan la pregunta ¿qué es lo que tengo que hacer?.
- Marca micro-objetivos: “Primero hacemos la pregunta 1 y 2, luego un descanso, y seguimos con la 3 y 4”.
- Usa una lista de verificación (“checklist”) donde tu hijo vaya tachando lo que ya completó y visualice su avance. Motiva y da una sensación real de avance.
- Usa temporizadores, apoyos visuales y descansos programados (por ejemplo: 20 minutos de tarea y 5 de descanso). Ayuda a mantener la atención y reduce la frustración.
Refuerzos positivos inmediatos
Reconocer el esfuerzo (no solo el resultado) motiva, refuerza el hábito, se fortalece la autoestima y fomenta el deseo de seguir intentando. El refuerzo positivo es la gasolina de la motivación infantil y más para los niños o niñas con TDAH.
Cómo aplicarlo en casa:
- Usa frases específicas: “me gustó cómo te esforzaste para resolver ese problema”, “sé que te costó, ¡pero lo lograste!”.
- Alterna refuerzos verbales, gestos (chocar las manos) y pequeños privilegios (5 minutos extra de juego).
- No uses el castigo como herramienta, porque refuerza la asociación negativa con la tarea.
Haz de las tareas un momento compartido
Cuando sea posible, siéntate cerca mientras tu hijo realiza la tarea. No necesitas resolverle los ejercicios, basta con mostrar disponibilidad y apoyo emocional. Esto genera confianza y una relación más saludable.
Prioriza la conexión antes que la corrección
Si tu hijo o hija se frustra o se distrae, respira y acompáñalo. Reforzar la relación es tan importante como completar la tarea. El objetivo no es la perfección, sino el aprendizaje y el bienestar familiar.
El problema no es la tarea… es cómo la vivimos y organizamos en casa. Con estas estrategias prácticas no solo se logra avanzar en las tareas escolares, también es una oportunidad para fortalecer el vínculo afectivo con tus hijos, se reduce el estrés en casa y se favorece el desarrollo de hábitos de estudio y de la autonomía.