¿Qué hago frente a las rabietas de mi hijo?

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Autora: Katia Paola Moscoso López, profesora del colegio Fernando Wiese Eslava – CPAL

“Mi niño no me obedece”, “él hace lo que quiere”, “se tira al piso y grita”, “la gente me mira”… ¡ya no sé qué hacer!, son ejemplos de expresiones que escuchamos a diario de algunos padres, con respecto al comportamiento de sus hijos.

Cuando un niño obtiene lo que desea, luego de tirarse al piso, gritar y llorar; aprende que esta es la forma adecuada de solicitar y conseguir algo, por lo tanto, este comportamiento se volverá recurrente, porque alcanzó el éxito, es decir obtuvo lo que quiso y continuará haciendo lo mismo cada vez que lo desee. Entonces, surge la pregunta, ¿qué puedo hacer para manejar las rabietas de mi hijo?, a continuación compartiremos algunas pautas que te pueden orientar,

1. Evita justificar a tu hijo con palabras como, “pobrecito”, “déjalo, es solo un niño” “ya le pasará” o “mejor hay que darle para que no llore”.

2. Sé firme con lo que le dices no dudes de la decisión que tomes.

3. No contradigas la orden del otro. Si uno de los padres da una indicación, esta deberá ser respaldada por el otro. Si se presentara un desacuerdo, se deberá conversar posteriormente, para establecer nuevas reglas, es decir cómo manejarían la conducta si se vuelve a presentar.  

4. Mientras ocurre la rabieta, evita discutir frente al niño o gritar.  

5. Anticípale a tu hijo lo que va a suceder, por ejemplo si acuden a un supermercado o tienda, menciónale que solo van a comprar pan y que no comprarán, por ejemplo un juguete.

Cuando ocurra la rabieta,

- Espera que tu hijo se calme, evita ceder o negociar, a pesar de que se incremente su llanto.

- Cuando el niño (a) se calme y observe que no provocó una reacción del adulto, será el momento adecuado para darle una explicación; esta debe ser breve y clara.

- Dale un ejemplo de cómo debe solicitar lo que quiere y que si se tira y llora, no logrará nada ni se le dará lo que quiere.  

- Es importante no ceder, si te mantienes firme, tu hijo descartará ese método por resultarle inútil.

Recordemos
Si como padres, afrontamos bien estas situaciones, poco a poco irá disminuyendo el comportamiento de nuestro hijo(a),  es decir en la medida en que comprenda que haciendo una rabieta no obtendrá  lo que desea, tendremos mejores resultados.

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