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Normas de comportamiento en casa.
Octubre 24, 2014

Al colocar normas o límites estamos ayudando a que nuestros hijos puedan definir conductas aceptables, lo que se espera de ellos, hasta dónde pueden llegar y qué sucede si van demasiado lejos. Son puntos de referencia para la responsabilidad, autorregulación, autonomía y procuran seguridad.

Como padres debemos entender que colocar normas y límites en el hogar implica un proceso dinámico. Los niños crecen y cambian, y al hacerlo, se van preparando para tenermás libertad, privilegios y responsabilidad. Asimismo, los niños necesitan oportunidades para explorar su mundo, practicar sus habilidades y desarrollar su competencia e independencia. Las normas y límites deben respaldar, no obstaculizar, este proceso normal de desarrollo. Deben ser lo suficientemente firmes y, a la vez, flexibles para permitir este crecimiento y desarrollo.

Las normas le permiten al niño poder tener puntos de referencia claros sobre lo que debe o no debe hacer, ayudándole a predecir las consecuencias de su conducta. Es así que al colocar normas de comportamiento desde el hogar estamos enseñándoles a nuestros hijos lo que es renunciar o posponer deseos, que implica saber controlar sus acciones, autorregular su conducta y emociones, con el fin último de poder convivir en una sociedad.

Al enseñarle a nuestros hijos que no todo se puede conseguir cuando lo quiere, aprender a tolerar la frustración, aprender los tiempos de demora y de espera, aprender las normas de convivencia social, harán que en la vida adulta estas mismas situaciones, que también las van a pasar, las puedan vivir de otra manera.

Estas normas y límites están relacionadas directamente con los hábitos. Además, le permiten al niño sentirse más seguro, a diferencia de cuando no establecemos constancia en los límites, ya que esto generará confusión e inseguridad en el menor.

De otro lado, al establecer límites y normas dotamos de herramientas a nuestros hijos, pues más adelante les servirán para relacionarse y adaptarse mejor a su medio, tomando conciencia de sus actos y de este modo, elegir mejores decisiones a futuro. Si nosotros no enseñamos que hay cosas que no se pueden hacer, difícilmente ellos sabrán decir “no” a las diversas situaciones que se puedan enfrentar.

Es así que cuando corregimos a nuestros hijos, les estamos dando el mensaje que nos preocupamos por ellos y los queremos, pues si los dejamos hacer lo que desean, cuando crezcan lo más probable es que desacaten a  cualquier autoridad; y se le hará más difícil convivir con sus semejantes.

Los padres deben considerar que las normas son iguales para todos los hijos, no solo para aquel que quizás este adoptando un comportamiento inadecuado. Asimismo, los padres también deben respetar las normas  que colocan como ejemplo para sus hijos.

Para dar a conocer las normas en la casa se debe reunir a toda la familia e informar las mismas. Así los niños no podrán decir que no conocían dichas normas, asumiendo las consecuencias de sus actos.

Tanto el padre como la madre tienen que estar de acuerdo con lo estipulado y llevarlo a la práctica. Ambos padres han de ser consistentes, manteniéndose firmes, pues de ello dependerá que el niño pueda introyectar normas de comportamiento. 

Algunos consejos de cómo colocar las normas en casa:

1.  Claridad. Cuando le decimos a nuestros hijos que algo no se puede hacer o que está mal, debemos ser claros. Hay que explicarles de forma objetiva y concreta, adecuando nuestro lenguaje a la edad de nuestro hijo, niño o adolescente, los motivos por los cuales no se pueden hacer determinadas cosas, para que ellos puedan comprender las consecuencias que implicaría si eso se llevará a cabo.

2.  Firmeza. Una vez que les dijimos que algo no se puede hacer, debemos mantenernos firmes en esa postura. Los niños suelen tratar de convencernos para lograr lo que quieren, pero si nosotros nos retractamos, ellos sabrán cómo actuar para que la próxima vez lo puedan hacer de todos modos.

3.  Confianza. Más allá de la reacción que los niños tengan frente a los limites, debemos mantenernos tranquilos y firmes. La decisión tomada es para su bienestar. Muchas veces, los padres tenemos la difícil tarea de ser “los malos”, sin embargo, luego el niño comprenderá que es por su bien. Ten confianza en tus decisiones y piensa que la reacción del niño es temporal, ya que ni bien se olvide de que no pudo hacer algo, volverá a estar bien contigo.

4.  Comunicación. Para que las reglas y los límites, tengan el efecto esperado, es necesario poder hablar con el niño. Las acciones impulsivas y los gritos, no permitirán que el niño pueda ver la verdadera razón de tu decisión. Por ello, cada vez que consideres necesario aplicar una regla, debes mantenerte calma y hablar. De esta forma, las reglas no estarán asociadas a situaciones negativas.

5.  Consecuencias. Cuando se trasgreda una regla el niño debe saber cuáles serán las consecuencias. Sólo de esta manera, podrán tomar conciencia de sus errores. 

6.  Alternativas. Cada vez que ponemos un límite debemos explicarle una conducta alternativa. Por ejemplo, cuando les decimos que no pueden jugar dentro de la casa a la pelota, les explicamos que sí pueden jugar en el fondo de la casa o en el parque, ya que son lugares abiertos y más adecuados para un juego de esas características. De este modo, el limite no implica es sinónimo de prohibición absoluta.

7.  Desaprobación. Cuando los niños tienen una conducta inapropiada, es importante reforzar la idea de que lo que está mal es la conducta y no ellos. Los niños no tienen que sentir que son malos o los quieres menos por eso, sino que tienen que tener claro que es la conducta lo que no está bien.

8.  Control. Cuando nuestros hijos tienen una conducta inapropiada, solemos enojarnos y muchas veces no nos damos cuenta de que nuestro enojo puede ser exagerado en relación a la conducta del niño. Por eso es importante, tratar de tranquilizarnos y evitar que nuestro enojo nos conduzca a la realización de acciones negativas para los niños. Si queremos que nuestros hijos tomen conciencia de su error, debemos hablarles y explicarles tranquilamente

Es sumamente importante felicitar al niño siempre que se lo merezca, especialmente si ha cumplido una norma nueva o un límite que le cuesta asumir. Así le daremos confianza en sí mismo.

Referencias

http://www.educapeques.com/escuela-de-padres/consejos-para-dictar-normas-de-comportamiento-en-casa.html

http://educacion.uncomo.com/articulo/como-poner-limites-a-mis-hijos-5159.htm



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