Blog


Los niños y la televisión
Octubre 01, 2013
Piense sobre su día. ¿Cuánto tiempo pasan los niños viendo la televisión?
¿Se ha puesto usted a ver y a pensar cuidadosamente acerca de lo que sus niños ven en la televisión?
 

Muchos niños hoy en día están pasando más y más tiempo viendo la televisión,  en  promedio de tres a cuatro horas diarias. La televisión puede ser una influencia poderosa en el desarrollo de un sistema de valores y en la formación del comportamiento.

El tiempo que un niño invierte frente al televisor no necesariamente es nocivo, por el contrario, puede aportar cosas muy positivas en cuanto a conocimientos y recreo, sin embargo, es importante cuidar lo que el niño ve, el tiempo que invierte y no olvidar que la televisión no debe de cuidar a los niños cuando estamos lo suficientemente ocupados como para dedicarle tiempo.

Desafortunadamente, una gran parte de la programación actual es violenta. Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y los adolescentes han encontrado que los niños pueden:

• Volverse "inmunes" a la violencia.
• Gradualmente aceptar la violencia como un modo de resolver problemas.
• Imitar la violencia que observan en la televisión.
• Identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores.

Ver la televisión pude convertirse en una actividad pasiva, que no implica esfuerzo, durante la cual las imágenes entran directamente en nuestros bancos de memoria sin poder ser filtradas ni procesadas. Mientras se ve la televisión uno está en un estado parecido al de ensoñación en el que no puede llevar a cabo procesos cognitivos complejos. La información no puede ser procesada en el momento de la exposición, no hay comprensión ni reflexión. Al poner solo a nuestro hijo frente a la televisión estamos dejándole frente a un bombardeo de imágenes e información que se acumulan en su cerebro. Todos estos contenidos que va almacenando tendrán una fuerte influencia en su desarrollo.

El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del niño o puede surgir años más tarde. Los programas tranquilos le dan a tu hijo tiempo suficiente para pensar acerca de lo que está mirando y absorber la información. Sin embargo, mucha acción, como se da en los programas de acción/aventura, sólo lo confundirá. Además, hay investigaciones que sugieren que los niños que ven programas violentos en la tele tienen más probabilidades de mostrar un comportamiento agresivo.

Por todo esto, tenemos que enseñar a nuestros hijos a hacer un uso responsable de la televisión. Es conveniente poner límites al tiempo que puedan ver la televisión, seleccionar los programas según su contenido y sentarse con ellos para supervisar lo que están viendo y hacerles reflexionar. Debemos animarles a que salgan al jardín si el tiempo lo permite, a que realicen otras actividades en casa como leer, hacer manualidades, jugar, etc., actividades que serán mucho más enriquecedoras para su desarrollo.

Si bien es cierto que no existe un tiempo determinado que se pueda prescribir para ver televisión, se debe de tomar en cuenta la edad de los niños, otras actividades que ellos puedan desarrollar como jugar, hacer deporte, tareas, convivencia con la familia y descanso.

¿Cuáles son entonces los programas de elección para niños?
Siempre debemos fomentar aquéllos cuyo contenido sea educativo, agradable y divertido, que favorezcan la imaginación y creatividad de los niños, los que muestren conductas positivas hacia personas y de respeto y cariño a los animales, los que enseñen en forma atractiva hechos históricos o conocimientos de la naturaleza. No podemos pasar por alto el gusto de los niños por las películas de aventura, acción y ciencia ficción, lo cual es positivo siempre y cuando podamos conocer el contenido.
¿Cómo se puede orientar a los hijos cuando ven televisión?
La mejor orientación es la que los hace reflexionar sobre lo que ven y los “saca” de ese lugar de gran pasividad sin capacidad de crítica en la que la televisión pone a los niños e incluso a muchos adolescentes y adultos. Para hacerlos reflexionar no hace falta que los padres hayan hecho un curso de Filosofía para niños; alcanza con sentarse con ellos, tratar de sacarse los prejuicios sobre el programa que nuestro hijo quiere ver y mirarlo con los ojos del sentido común, sin tomar una actitud negativa.  Lo que sirve es hacer comentarios sin juzgar, hacer preguntas como: ¿Por qué te gusta este programa? ¿Te parece que a los niños de esa edad les pasa esto?.
También hay que respetar que los niños quieran ver un programa porque lo ven sus compañeros, porque esto responde a la necesidad de identificarse con sus pares. Lo que los padres sí podemos hacer es compartir y ver el programa, acompañarlos y orientarlos.
¿Es bueno compartir la televisión en familia?
Sí, como también es bueno compartir tantas otras cosas en familia. Lo importante es que, si se decide compartir un programa de televisión con los hijos, los padres no asuman una actitud totalmente “pedagógica”. Hay que pensar que vamos a pasar un lindo rato con nuestro hijo, que lo vamos a conocer más a partir de ver con él este programa que le gusta y de escuchar lo que él dice mientras lo ve, que le vamos a hacer algunas preguntas pero que no vamos a transformar la situación en una clase que haga que, la próxima vez, nuestro hijo proteste porque no lo dejamos ver el programa de tantos comentarios que le hacemos.
Los padres pueden proteger a los niños de la violencia excesiva en la televisión de la siguiente manera:
 
  • Prestándole atención a los programas que los niños ven en la televisión y mirando algunos con ellos.

  • Estableciendo límites a la cantidad de tiempo que pueden estar mirando televisión; considerando quitar el televisor del cuarto del niño.

  • Señalándoles que, aunque el actor no se ha hecho daño ni se ha muerto, tal violencia en la vida real resulta en dolor o en muerte.

  • Negándose a dejar que los niños miren programas que se sabe contienen violencia y cambiando el canal o apagando la televisión cuando se presenta algo ofensivo, explicándoles qué hay de malo en el programa.

  • No dando su aprobación a los episodios violentos frente a sus hijos, enfatizando la creencia de que tal comportamiento no es la mejor manera de resolver un problema.

  • Contrarrestando la presión que ejercen sus amigos y compañeros de clase, comunicándose con otros padres y poniéndose de acuerdo para establecer reglas similares sobre la cantidad de tiempo y el tipo de programa que los niños pueden mirar.

 
Bibliografía:
Cuatro buenas razones para eliminar la televisión, J. Mander.
Televisión, interacciones sociales y poder, F. Cembranos Díaz.

 



-->