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La buena comunicación entre padres e hijos
Octubre 01, 2013

Es importante que los padres se puedan comunicar abierta y efectivamente con sus hijos. Este tipo de comunicación beneficia no solo a los niños, sino también a cada miembro de la familia. Las relaciones entre padres e hijos se mejoran mucho cuando existe la comunicación efectiva. Por lo general, si la comunicación entre padres e hijos es buena, sus relaciones serán buenas también.

A los padres y a las madres les gusta tener con los hijos una comunicación fluida y positiva. Cuando esto no es así, cuando la relación se deteriora y se convierte en superficial, aparecen las dudas y la desconfianza, los problemas pasan por la mente de los padres y surge la angustia. De igual modo hay algunos momentos en los cuales los hijos no necesitan o desean comunicar de sus vidas a los padres y este hecho ha de ser respetado, en este momento los hermanos o los amigos cobran un papel importante.  Aquí los padres tendrán que darles a los hijos su espacio y momento y estar presentes por si son necesarios en algún momento.

Este hecho suele ser más frecuente en la adolescencia y los niños se vuelven más reservados que cuando son más pequeños. Es en este momento cuando los padres tendrán que estar más alerta y observar las conductas de sus hijos por si necesitan de su ayuda y ellos no son capaces de comunicarlo. Es importante que sepamos que, a veces, con el afán de ayudar a los hijos, los padres pueden convertirse en jueces, se critica o se censuran sus conductas con mucha rapidez y esto no favorecerá a la relación.

Escuchar atentamente es el primer paso que nos permitirá conocer qué preocupa al niño y cuál es su estado emocional. Los niños aprenden desde el ejemplo, por eso es necesario que los padres comiencen desde muy pequeños a interiorizar en los niños pautas o normas de una buena comunicación.
En el caso de adolescentes, es de vital importancia en esta etapa de la vida el que padres e hijos puedan comunicarse de manera afectiva, empática (caracterizado por un escuchar genuino) y de manera efectiva (que conduzca a soluciones). Esa es la clave, escuchar al hijo y dar las orientaciones acompañadas de razones.

Todo ello tendrá impacto en sus relaciones pues, se favorece la relación, se obtiene un ambiente de unión, respeto, tolerancia, cariño y confianza. Es así que se establece un puente de doble vía que, conecta los sentimientos de padres e hijos.

La comunicación saludable ayuda a su hijo a:

  • Sentirse cuidado y amado.
  • Sentir que él es importante para usted y que son capaces de decir sus ideas con libertad.
  • Sentirse seguro y no aislado en sus problemas.
  • Aprender a decir lo que siente y lo que necesita directamente en palabras.
  • Aprender a manejar sus sentimientos con cuidado y seguridad.
  • Aprender a hablar de forma abierta y sincera con usted en el futuro.

A los padres los ayuda a:

  • Sentirse cerca a su hijo.                                                                                       
  • Tener conocimiento a las necesidades de su hijo.
  • Contar con las herramientas necesarias para ayudar a su hijo a crecer.
  • Enseñarle a manejar su propia frustración.  

Para construir una buena comunicación es importante:

1. Estar disponible: Los niños necesitan sentir que sus padres son asequibles para ellos. Esto significa estar dispuestos a tener tiempo para sus hijos. Aunque sean 10 minutos diarios de   comunicación con su hijo. Estar disponible también significa sintonizar y hablar de algo importante. Ser capaz de entender y hablar sobre sus propios sentimientos e ideas.

2. Saber escuchar: Pregúntele a su hijo por sus ideas y sentimientos, también trate de comprender lo que está diciendo. Lo que trata de decirle es importante para él, aunque a veces no lo sea para usted. No necesita estar de acuerdo con lo que esta diciendo pero saber escuchar lo ayuda a calmarlo y así el podrá escucharlo a usted después.

3. Demostrarle empatía, es decir, sintonizar con el niño y hacerle saber que a usted le importan sus sentimientos, demostrar empatía significa su capacidad para entender lo que su hijo siente en ese momento.

4. Ser un buen mensajero, si el niño se siente escuchado y atendido estará más dispuesto a escucharlo, asegúrese que lo que usted diga, su tono de voz y lo que haga, envíen el mismo mensaje.

5. Resalte las buenas actitudes y comportamientos de su hijo, ayúdelo a valorarse a sí mismo.

6. Ser un buen modelo, porque los niños y adolescentes aprenden mejor copiando lo que hacen sus padres que lo que les dicen.

7. Sea usted quien dé el primer paso: No espera a que su hijo sea el que le pregunte, esto no siempre sucede. Es necesario que a menudo sea usted el iniciador de las conversaciones, aproveche la televisión y demás medios de comunicación como herramientas.

8. Si va a dar información, intente que sea siempre de una manera positiva.

9. Evitar decir frases como "porque lo digo yo". Explique sus razones de forma tranquila. Los adolescentes saben que la última palabra la tendrán sus padres, pero es importante que sepan por qué les pedimos que hagan algo que no quieren hacer, o por qué les prohibimos ciertas cosas.

La comunicación saludable toma mucho trabajo y práctica. Es también cierto que los padres no son perfectos, cometen errores pero lo que importa es que se esfuercen por comunicarse efectivamente con sus hijos, desde que estos son pequeños. El resultado será una relación más cercana y positiva entre los padres y sus hijos.

Recordemos que las palabras  no son las que educan sino el conjunto de actitudes que los hijos observan a diario.

 

 



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