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Aprendizaje

¿Qué son las Dificultades Específicas de Aprendizaje?

Existen múltiples manifestaciones, pero la más evidente es una brecha significativa entre la capacidad cognitiva y sus bajos niveles de rendimiento.

Autor: Jennifer Cannock, Directora del Colegio Antares y Especialista en Dificultades de Aprendizaje - CPAL

Las dificultades específicas de aprendizaje (DEA) son alteraciones evolutivas de los procesos cognitivos involucrados en la adquisición y consolidación de la lectura, escritura y cálculo, es decir, de los instrumentos básicos necesarios para la escolaridad como también para seguir estudios universitarios o simplemente laborar. Estas dificultades permanecen en el tiempo hasta la adultez y no son simples retrasos de una etapa del desarrollo humano.

Las alteraciones severas se clasifican en dislexia o trastornos lectores (decodificación y comprensión), disgrafía o trastornos de la escritura (caligrafía y ejecución motriz, ortografía o producción escrita), discalculia o trastornos del cálculo (numeración y resolución e problemas).

Existen múltiples manifestaciones, pero la más evidente es una brecha significativa entre la capacidad cognitiva y sus bajos niveles de rendimiento. Por ello, padres y maestros no entienden a sus hijos o estudiantes y los catalogan como flojos, desmotivados, inatentos, entre otros términos. La comunidad educativa debería reflexionar y difundir que las causas están relacionadas a un inadecuado funcionamiento neuropsicológico y se complican por factores concomitantes, como puede ser una metodología inadecuada, sistemas escolares o universitarios rígidos, ambiente familiar inapropiado, entre otros. Además existen evidencias de malformaciones en las estructuras cerebrales, bases genéticas y hereditarias. La prevalencia es de cuatro hombres por una mujer y estas dificultades están muy asociadas al déficit de atención (ADD).

Si bien las DEA se diagnostican formalmente a partir del 3° grado de primaria, cuando los niños ya pasaron por un período de entrenamiento sistemático e ingresan a un período de pensamiento operatorio, es indudable que existen muchos factores que pueden ser observados desde la temprana infancia. Estos factores podrían clasificarse en lingüísticos (fonéticos, fonológicos, morfosintácticos, semánticos y pragmáticos), perceptivos (auditivos, visuales, hápticos), coordinación motora (gruesa y fina) y razonamiento lógico matemático (clasificación, seriación, cardinalidad, etc.).

Asimismo debemos considerar que al igual que las alteraciones evolucionan según la edad, el grado académico, las exigencias curriculares, los niveles de pensamiento, el funcionamiento cerebral, entre otros, los factores predictivos también cambian. Por ejemplo los mejores predictores en las etapas iniciales de la lectura son el conocimiento de las letras, la conciencia fonológica, la memoria fonológica, la velocidad de denominación, mientras que en etapas posteriores, el procesamiento visual ortográfico, las estructuras textuales y el dominio de estrategias metacomprensivas.

¿Qué podemos hacer las personas involucradas en la educación de los niños, adolescentes y adultos?

1. Indudablemente respetar las etapas de pensamiento, así como los ritmos y estilos de aprendizaje de nuestros estudiantes, sin adelantar experiencias y contenidos que no están neuropsicológicamente preparados para procesar y que provocan pseudoproblemas de aprendizaje, además de baja autoestima, autoconcepto escolar entre otros.

2. Luego conocer el perfil de nuestros estudiantes para diversificar nuestra enseñanza sin perder de vista el propósito final del curso o programa.

3. Además capacitarnos en el dominio de estrategias de aprendizaje (cognitivas y metacognitivas) que estimulen distintos niveles de procesamiento, desde las más sencillas que facilitan la recirculación de la información y el aprendizaje al pie de la letra hasta las de elaboración o asociación de conceptos, la organización de la información a través de múltiples esquemas, la recuperación de la información guardada en nuestro cerebro, y las de apoyo para la formación de hábitos y el estudio eficiente y eficaz.

4. Gracias a lo anterior, enseñar explícitamente las estrategias cognitivas y metacognitivas pertinentes según la naturaleza del curso y la edad del alumnado.

5. Finalmente cada institución educativa desde el nivel inicial hasta el superior debe diseñar un currículo que inserte estas estrategias de aprendizaje para tener estudiantes autónomos y capaces de seguir aprendiendo toda la vida.

 

Publicado en diario Publimetro (versión digital) el 18/07/2017

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